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PIENSO, LUEGO EXISTO

HIPOCRESÍA NO

9 Abril 2007

El día conocido como Sábado Santo Rojo, el 9 de abril de 1977, se legalizó el PCE

En el día de hoy, hace 30 años, el 9 de abril de 1977, en lo que se conoció como

Sábado Santo Rojo, se produciría la legalización del Partido Comunista de

España.

Indudablemente, para producirse ese hecho, era vital que la derecha estuviera

encabezada por alguien con actitud democrática que, respetase la pluralidad de

partidos. Veo difícil que aquel hecho se hubiera producido con dirigentes como

los que ahora lideran a la derecha. Pero felizmente, el día 1 de julio de 1976, es

nombrado como Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, encargado de entablar

las conversaciones con los principales líderes de los diferentes partidos políticos

y fuerzas sociales.

Y Suárez, antes de cumplir un año al frente del gobierno, aun teniendo ruido de

sables de fondo, que hacían peligrar la transición, tuvo el aplomo, la valentía, y

la inteligencia, de legalizar al Partido Comunista de España, y lo hizo el 9 de abril

de 1977, que era sábado santo.

La presidencia del gobierno, fue ejercida por Suárez, desde su nombramiento, el 1

de julio del 1976, hasta en principio, el 23 de febrero de 19981, día en el que su

predecesor debió ser elegido al frente del gobierno. Pero la intentona golpista de

aquellos que eran contrarios a la democracia, pospuso unos días la elección del

sucesor de Suárez.

Transición, se entiende como el proceso por el que España dejó atrás el régimen

dictatorial del General Francisco Franco, transformándose en un Estado social,

democrático y de derecho.

Con el fin de que la transición se materializada mínimamente, el Partido Comunista,

y otros partidos de la izquierda, cediron ante el chantaje impuesto por aquellos

que no querían la democracia. Y consecuentemente, al ceder ante el chantaje, fue

imposible reinstaurar el legítimo sistema democrático, el cual era la proclamación

de la República, la cual fue cruelmente anicalada mediante la fuerza de las armas.

Muchos sitúan el periodo de la la trannsición entre dos fechas claves, el 20 de

noviembre de 1975 cuando fallece el dictador Francisco Franco, y el 28 de octubre

de 1982, año en que coincide que deja de gobernar la UCD, partido que promovió

el cambio de forma de gobierno y la redacción de la constitución, con la primera

victoria electoral general del Partido Socialista Obrero Español, por primera vez

un partido considerado de izquierdas o progresista conseguía una victoria por

mayoría absoluta, tras la anterior victoria por mayoría del Frente Popular en las

elecciones generales de 1936.

Por desgracia, debido al sistema electoral vigente, el cual tiene serias limitaciones

democráticas, la izquierda genuina, se ve privada de la fuerza parlamentaria que le

correspondería, ya que la asingnación de cargos electos, no va en consonancia a
los apoyos recibdos por parte de la ciudadanía, la cual legitimanente expresa su

voluntad mediantes la participación en la votación para la elección de cargos

parlamentarios.

Por suerte, durante lo últimos 30 años, el Partido Comunista de España, al estar

en situación de tener el estatus de formación política legalizada, a permanecido

de forma interrumpida alejado de la clandestinidad. Situación, en la que sí se ha

encontrado durante la mayor parte de su historia.

Historia que se inicio tras la constitución del Partido Comunista Español y el

Partido Comunista Obrero Español, ambos adheridos a la Internacional Comunista

auspiciada por Lenin. Éste forzó la fusión de ambos, que se produjo en una

Conferencia de Fusión celebrada del 7 al 14 de noviembre de 1921 en Madrid, de

la cual, uniendo ambos partidos (Partido Comunista Español y PCOE), surgiría el

nuevo Partido Comunista de España – Sección Española de la Internacional

Comunista (PCE - SEIC), fusionándose también las Juventudes Comunistas de

ambas organizaciones en la Federación de Juventudes Comunistas de España.

En su I Congreso, que se celebró en Madrid el 15 de marzo de 1922, el PCE

planteó la necesidad de lograr la unidad de la clase obrera en torno a la

vanguardia constituida por el Partido, con el objetivo de alcanzar el socialismo.

El II Congreso, celebrado el 8 de julio de 1923, eligió al que en su momento había

sido cofundador del PCOE en 1921, como Secretario General del PCE. Ya en ese

momento el PCE temía la involución y llamaba a la unidad de los trabajadores.

El 13 de septiembre, el general Primo de Rivera, en connivencia con el rey

Alfonso XIII daba un golpe de Estado y establecía la dictadura. Los locales del

PCE son clausurados y las detenciones de militantes se suceden.

Con un PCE ilegal, el III Congreso se celebra en París en agosto de 1929. Tras la

caída de la dictadura en enero de 1930 y la llegada de la dictablanda, el gobierno

del general Berenguer restablece algunas libertades y legaliza algunos partidos

políticos, entre los que no se encuentra el PCE.

El 23 de agosto de 1930 aparece el primer número semanal del órgano del PCE:

Mundo Obrero, que en diciembre del año siguiente se transformó en diario.

Tras la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931, el PCE volvió a la

luz en una situación muy precaria, después de estar prácticamente siempre en la

clandestinidad o casi, pasaba a ser legal.

El 17 de marzo de 1932 se celebró el IV Congreso del PCE en Sevilla. La tarea

central fue desterrar los métodos sectarios muy arraigados en la dirección y pasar

a la construcción de un gran partido comunista de masas. En esta labor jugaron

un gran papel camaradas elegidos para el Comité Central como José Díaz, Dolores

Ibárruri, Vicente Uribe, Antonio Mije, Manuel Delicado, Pedro Checa y otros.

El 3 de diciembre de 1933 Cayetano Bolívar Escribano fue elegido diputado, siendo

el primer diputado del PCE, y saliendo de la cárcel para ocupar su escaño.

Posteriormente, en la llamada Revolución de 1934 contra la política del gobierno

radical-cedista, el PCE desempeñó un papel menor que el del PSOE (cuya base es

la protagonista de la misma junto a las Juventudes Socialistas y UGT) y la CNT,

que no participa en ella excepto en Asturias. Sin embargo tuvo que volver a la

clandestinidad. En ese momento el PCE se adhiere a la política de crear un Frente

Popular que agrupe a todas las fuerzas de izquierda. Ésta política era una

proposición teórica de la Internacional Comunista. Tras la victoria electoral del

Frente Popular el 16 de febrero de 1936, el prestigio del PCE creció rápidamente:

en cinco meses pasa de 30.000 a 100.000 afiliados.

El Frente Popular de España, coalición política de republicanos de izquierda,

socialistas y comunistas formada en 1935 ganó las elecciones celebradas el 16

de febrero de 1936 y se mantuvo en el gobierno hasta el final de la Guerra Civil

Española en 1939, con Manuel Azaña como presidente de la II República.

Estaban entre otras organizaciones, el PSOE, el sindicato UGT, el partido

comunista (PCE), los marxistas del POUM, además de los partidos republicanos

Izquierda Republicana (IR), de Manuel Azaña, y la Unión Republicana (UR), de

Diego Martínez Barrio. El pacto además estaba apoyado por los catalanistas de

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), e incluso por el sindicato

anarco-sindicalista de la CNT. No obstante, en las elecciones pidieron la

abstención.

La coalición entre socialistas, comunistas y nacionalistas republicanos tenía un

programa reformista, como la defensa de las reformas sociales del primer gobierno

de 1931, que estaban siendo paralizadas o eliminadas por el posterior gobierno

conservador. También surgía como respuesta para pedir la liberación de los

detenidos y sometidos a proceso por responsabilidades en los hechos ocurridos

durante la Revolución de Asturias en 1934 y ante el avance en Europa del fascismo

de Hitler o Mussolini. En ese momento también en el vecino país de Francia

gobernaba el Frente Popular Francés.

La expansión del PCE tuvo en los momentos previos a la Guerra Civil y en los

inmediatamente posteriores dos grandes hitos: El primero fue la unificación de la

Juventud Socialista y la juventud Comunista el 1 de abril de 1936 que dio lugar a

la formación de la Juventud Socialista Unificada (JSU), que eligió como Secretario

General a Santiago Carrillo. El segundo fue la constitución del Partit Socialista

Unificat de Catalunya (PSUC) el 23 de julio de 1936 tras un proceso previo a la

guerra, pero que se aceleró al iniciarse ésta, y que fue la fusión de cuatro partidos:

el Partido Comunista de Cataluña, la sección catalana del PSOE, la Unión Socialista

y el Partido Proletario.

Durante la guerra civil, el partido alcanza los 300.000 militantes, y la JSU, que

dirige Santiago Carrillo, controlada también por los comunistas, tienen medio

millón de afiliados.

Tras la victoria de los insurgentes de Franco, apoyados por el régimen nazi de

Hitler, el régimen fascista de Mussolini, el régimen de Salazar de Portugal,

mercenarios provenientes de países democráticos, más los integrantes de la

guardia mora, procedentes del norte de Africa. Los demócratas en general, y los

comunistas en particular, pasan a vivir momentos duros. El régimen de Franco,

ferozmente antidemocrático, pero imbuido de una verborrea anticomunista,

demonizó al PCE, encarcelando, torturando y asesinando a sus miembros,

sometiendo a algunos de ellos a juicios sumarísimos que carecían de cualquier

garantía mínima para que los encausados pudieran ser juzgados con equidad. El

gobierno franquista aplicó la ley retroactivamente, calificando de insurgentes a

los que se mantuvieron fieles a la legalidad constitucional. En esas durísimas

condiciones, el PCE se tuvo que reorganizar en la clandestinidad (Euskadi,

Galicia, Andalucía, Extremadura, Valencia, Navarra y Cataluña mantuvieron

organización), en el exilio (México, Cuba, Chile, Uruguay, Francia y África del

norte, además de la Unión Soviética) y en las cárceles (en las que había dirigentes

como Girón o Ascanio).

Al poco tiempo de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, el Secretario General

José Díaz muere en Tiflis, y es sustituido por Dolores Ibárruri, "Pasionaria".

El partido se iba reorganizando poco a poco y en 1943, Mundo Obrero, "Verdad",

"Unidad", "El Obrero" y "Nuestra palabra" se publicaban en diversas zonas de

España. De hecho, durante mucho tiempo, el PCE fue la principal, cuando no la

única, fuerza organizada contra la dictadura de Franco. Entre 1944 y 1948 impulsa

la lucha guerrillera, el llamado maquis, en la que el PCE sobrevaloró sus fuerzas o

minusvaloró las del gobierno franquista, y que terminó con la muerte de muchos

militantes comunistas y una dura represión sobre la población civil de las zonas

en las que actuaba esta guerrilla, que hizo perder apoyos en una población rural

que pasaba además graves dificultades económicas y muy manipulada por una

iglesia alineada inequívocamente en ese período junto a los gobernantes. Por

todo ello, el partido decidió abandonar la vía guerrillera en 1948, aunque algunos

focos se mantuvieran hasta 1952.

En 1947 se producen en el metal de Madrid y en las empresas textiles de Cataluña

los primeros movimientos reivindicativos, durísimamente reprimidos por el

franquismo. A partir de ese momento la situación vuelve a empeorar para los

comunistas, pues a la represión anterior se une la guerra fría, durante la cual el

gobierno dictatorial pasa a ser un importante auxilio en la política de los Estados

Unidos frente a la Unión Soviética, que es quien marca la línea del PCE. Siguiendo

la táctica leninista, el partido opta por combinar la lucha clandestina con el

aprovechamiento de los resquicios legales que el sistema permite: los comunistas

participan en los sindicatos verticales y en todas las organizaciones de masas que

existen (hermandades de acción católica, gremios...). En las elecciones de enlaces

sindicales de 1950 ya son elegidos numerosos obreros comunistas y otros

concienciados. Este movimiento dará origen a las Comisiones Obreras. Mientras

tanto Radio España Independiente, desde los Pirineos, emite para España la

visión del PCE.

El 12 de marzo de 1951 el PSUC llama a la Huelga General en Cataluña. En el País

Vasco, Navarra y Madrid se producen otras huelgas. A los obreros se les van

uniendo estudiantes e intelectuales, muchos de ellos ya pertenecientes a una

nueva generación crecida durante el franquismo. En septiembre de 1954 se

celebra el V Congreso del PCE. En él se establece la nueva táctica, en dos etapas.

En la primera se propugnaba la creación de un frente amplio que liquidara la

dictadura y formara un gobierno provisional. Este gobierno debería restablecer

las libertades democráticas, amnistiar a presos y exiliados políticos, y adoptar

medidas urgentes para mejorar las condiciones de vida de la población. Tras ello

se deberían convocar elecciones y desarrollar la democracia. En junio de 1956 el

PCE diseña su política de "Reconciliación Nacional". En ese momento, los

estudiantes cuentan con una fuerza creciente, el SEU se ha liquidado y empiezan

a surgir movimientos democráticos burgueses en el interior de España, algunos

de cuyos miembros procedían de sectores disconformes de la derecha, e incluso

de la propia Falange. A partir de esos momentos, la línea divisoria entre las dos

españas, va desplazándose y pasa a ser la que marca la postura ante las libertades

democráticas, en lugar del lugar ocupado durante la Guerra Civil. Para conseguir

aliar a todas las fuerzas democráticas se entiende que hay que cancelar

responsabilidades de la guerra civil y la posguerra.

En 1957 el PCE participa en los boicots que se producen en Madrid y Barcelona,

así como en las luchas obreras que se producen en Sevilla, Alcoy, Valladolid y

muy especialmente en las de los mineros de Asturias de marzo de 1958.

En enero de 1960 se reunió el VI Congreso del PCE, en plena crisis económica.

El salario real de los trabajadores había caído en más e un 40% debido a la

suspensión de las horas extra, primas y pluses. Los despidos eran cada vez más

frecuentes y el paro avanzaba. Pero estas dificultades alcanzaban no sólo a los

obreros, sino también a la pequeña burguesía, y a los comerciantes, afectados

también por la caída en el poder adquisitivo de la mayor parte de la población.

Santiago Carrillo fue elegido Secretario General, y Dolores Ibárruri presidenta.

La sustitución de Stalin por Jruschov al frente del PCUS y de la Unión Soviética

había hecho cambiar la política de todos los partidos comunistas. Pero además,

el PCE, siguiendo la estela del Partido Comunista Italiano va buscando una vía

autónoma y esbozando lo que se denominará eurocomunismo.

El VII Congreso (1965) y el VIII (1972) trazan definitivamente la línea que seguirá

el PCE, política que se concreta en la constitución en París con otros partidos y

personalidades independientes de la Junta Democrática de España el 30 de julio

de 1974, organismo clave en la transición española y más adelante en

Coordinación Democrática (la llamada "platajunta"), unión entre la Junta y la

Plataforma de Convergencia auspiciada por el PSOE.

Durante la “transición democrática”, el Partido Comunista de España (PCE), es legalizado, el 9 de Abril de 1977, presentándose a las elecciones con Carrillo como candidato.

Durante los últimos 30 años, desde que el 9 de abril de 1977, se legalizó el Partido

Comunista de España. Sus máximos dirigentes sucesivamente han sido, Dolores

Ibárruri, Santiago Carrillo, Gerardo Iglesias, Julio Anguita, Francesc Frutos, y

Gaspar Llamazares.

Dolores Ibárruri

Santiago Carrillo


Gerardo Iglesias


Julio Anguita

Francesc Frutos

Gaspar Llamazares

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