El día conocido como Sábado Santo Rojo, el 9 de abril de 1977, se legalizó el PCE

En el día de hoy, hace 30 años, el 9 de abril de 1977, en lo que se conoció como
Sábado Santo Rojo, se produciría la legalización del Partido Comunista de
España.
Indudablemente, para producirse ese hecho, era vital que la derecha estuviera
encabezada por alguien con actitud democrática que, respetase la pluralidad de
partidos. Veo difícil que aquel hecho se hubiera producido con dirigentes como
los que ahora lideran a la derecha. Pero felizmente, el día 1 de julio de 1976, es
nombrado como Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, encargado de entablar
las conversaciones con los principales líderes de los diferentes partidos políticos
y fuerzas sociales.
Y Suárez, antes de cumplir un año al frente del gobierno, aun teniendo ruido de
sables de fondo, que hacían peligrar la transición, tuvo el aplomo, la valentía, y
la inteligencia, de legalizar al Partido Comunista de España, y lo hizo el 9 de abril
de 1977, que era sábado santo.
La presidencia del gobierno, fue ejercida por Suárez, desde su nombramiento, el 1
de julio del 1976, hasta en principio, el 23 de febrero de 19981, día en el que su
predecesor debió ser elegido al frente del gobierno. Pero la intentona golpista de
aquellos que eran contrarios a la democracia, pospuso unos días la elección del
sucesor de Suárez.
Transición, se entiende como el proceso por el que España dejó atrás el régimen
dictatorial del General Francisco Franco, transformándose en un Estado social,
democrático y de derecho.
Con el fin de que la transición se materializada mínimamente, el Partido Comunista,
y otros partidos de la izquierda, cediron ante el chantaje impuesto por aquellos
que no querían la democracia. Y consecuentemente, al ceder ante el chantaje, fue
imposible reinstaurar el legítimo sistema democrático, el cual era la proclamación
de la República, la cual fue cruelmente anicalada mediante la fuerza de las armas.
Muchos sitúan el periodo de la la trannsición entre dos fechas claves, el 20 de
noviembre de 1975 cuando fallece el dictador Francisco Franco, y el 28 de octubre
de 1982, año en que coincide que deja de gobernar la UCD, partido que promovió
el cambio de forma de gobierno y la redacción de la constitución, con la primera
victoria electoral general del Partido Socialista Obrero Español, por primera vez
un partido considerado de izquierdas o progresista conseguía una victoria por
mayoría absoluta, tras la anterior victoria por mayoría del Frente Popular en las
elecciones generales de 1936.
Por desgracia, debido al sistema electoral vigente, el cual tiene serias limitaciones
democráticas, la izquierda genuina, se ve privada de la fuerza parlamentaria que le
correspondería, ya que la asingnación de cargos electos, no va en consonancia a
los apoyos recibdos por parte de la ciudadanía, la cual legitimanente expresa su
voluntad mediantes la participación en la votación para la elección de cargos
parlamentarios.
Por suerte, durante lo últimos 30 años, el Partido Comunista de España, al estar
en situación de tener el estatus de formación política legalizada, a permanecido
de forma interrumpida alejado de la clandestinidad. Situación, en la que sí se ha
encontrado durante la mayor parte de su historia.
Historia que se inicio tras la constitución del Partido Comunista Español y el
Partido Comunista Obrero Español, ambos adheridos a la Internacional Comunista
auspiciada por Lenin. Éste forzó la fusión de ambos, que se produjo en una
Conferencia de Fusión celebrada del 7 al 14 de noviembre de 1921 en Madrid, de
la cual, uniendo ambos partidos (Partido Comunista Español y PCOE), surgiría el
nuevo Partido Comunista de España – Sección Española de la Internacional
Comunista (PCE - SEIC), fusionándose también las Juventudes Comunistas de
ambas organizaciones en la Federación de Juventudes Comunistas de España.
En su I Congreso, que se celebró en Madrid el 15 de marzo de 1922, el PCE
planteó la necesidad de lograr la unidad de la clase obrera en torno a la
vanguardia constituida por el Partido, con el objetivo de alcanzar el socialismo.
El II Congreso, celebrado el 8 de julio de 1923, eligió al que en su momento había
sido cofundador del PCOE en 1921, como Secretario General del PCE. Ya en ese
momento el PCE temía la involución y llamaba a la unidad de los trabajadores.
El 13 de septiembre, el general Primo de Rivera, en connivencia con el rey
Alfonso XIII daba un golpe de Estado y establecía la dictadura. Los locales del
PCE son clausurados y las detenciones de militantes se suceden.
Con un PCE ilegal, el III Congreso se celebra en París en agosto de 1929. Tras la
caída de la dictadura en enero de 1930 y la llegada de la dictablanda, el gobierno
del general Berenguer restablece algunas libertades y legaliza algunos partidos
políticos, entre los que no se encuentra el PCE.
El 23 de agosto de 1930 aparece el primer número semanal del órgano del PCE:
Mundo Obrero, que en diciembre del año siguiente se transformó en diario.
Tras la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931, el PCE volvió a la
luz en una situación muy precaria, después de estar prácticamente siempre en la
clandestinidad o casi, pasaba a ser legal.
El 17 de marzo de 1932 se celebró el IV Congreso del PCE en Sevilla. La tarea
central fue desterrar los métodos sectarios muy arraigados en la dirección y pasar
a la construcción de un gran partido comunista de masas. En esta labor jugaron
un gran papel camaradas elegidos para el Comité Central como José Díaz, Dolores
Ibárruri, Vicente Uribe, Antonio Mije, Manuel Delicado, Pedro Checa y otros.
El 3 de diciembre de 1933 Cayetano Bolívar Escribano fue elegido diputado, siendo
el primer diputado del PCE, y saliendo de la cárcel para ocupar su escaño.
Posteriormente, en la llamada Revolución de 1934 contra la política del gobierno
radical-cedista, el PCE desempeñó un papel menor que el del PSOE (cuya base es
la protagonista de la misma junto a las Juventudes Socialistas y UGT) y la CNT,
que no participa en ella excepto en Asturias. Sin embargo tuvo que volver a la
clandestinidad. En ese momento el PCE se adhiere a la política de crear un Frente
Popular que agrupe a todas las fuerzas de izquierda. Ésta política era una
proposición teórica de la Internacional Comunista. Tras la victoria electoral del
Frente Popular el 16 de febrero de 1936, el prestigio del PCE creció rápidamente:
en cinco meses pasa de 30.000 a 100.000 afiliados.
El Frente Popular de España, coalición política de republicanos de izquierda,
socialistas y comunistas formada en 1935 ganó las elecciones celebradas el 16
de febrero de 1936 y se mantuvo en el gobierno hasta el final de la Guerra Civil
Española en 1939, con Manuel Azaña como presidente de la II República.
Estaban entre otras organizaciones, el PSOE, el sindicato UGT, el partido
comunista (PCE), los marxistas del POUM, además de los partidos republicanos
Izquierda Republicana (IR), de Manuel Azaña, y la Unión Republicana (UR), de
Diego Martínez Barrio. El pacto además estaba apoyado por los catalanistas de
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), e incluso por el sindicato
anarco-sindicalista de la CNT. No obstante, en las elecciones pidieron la
abstención.
La coalición entre socialistas, comunistas y nacionalistas republicanos tenía un
programa reformista, como la defensa de las reformas sociales del primer gobierno
de 1931, que estaban siendo paralizadas o eliminadas por el posterior gobierno
conservador. También surgía como respuesta para pedir la liberación de los
detenidos y sometidos a proceso por responsabilidades en los hechos ocurridos
durante la Revolución de Asturias en 1934 y ante el avance en Europa del fascismo
de Hitler o Mussolini. En ese momento también en el vecino país de Francia
gobernaba el Frente Popular Francés.
La expansión del PCE tuvo en los momentos previos a la Guerra Civil y en los
inmediatamente posteriores dos grandes hitos: El primero fue la unificación de la
Juventud Socialista y la juventud Comunista el 1 de abril de 1936 que dio lugar a
la formación de la Juventud Socialista Unificada (JSU), que eligió como Secretario
General a Santiago Carrillo. El segundo fue la constitución del Partit Socialista
Unificat de Catalunya (PSUC) el 23 de julio de 1936 tras un proceso previo a la
guerra, pero que se aceleró al iniciarse ésta, y que fue la fusión de cuatro partidos:
el Partido Comunista de Cataluña, la sección catalana del PSOE, la Unión Socialista
y el Partido Proletario.
Durante la guerra civil, el partido alcanza los 300.000 militantes, y la JSU, que
dirige Santiago Carrillo, controlada también por los comunistas, tienen medio
millón de afiliados.
Tras la victoria de los insurgentes de Franco, apoyados por el régimen nazi de
Hitler, el régimen fascista de Mussolini, el régimen de Salazar de Portugal,
mercenarios provenientes de países democráticos, más los integrantes de la
guardia mora, procedentes del norte de Africa. Los demócratas en general, y los
comunistas en particular, pasan a vivir momentos duros. El régimen de Franco,
ferozmente antidemocrático, pero imbuido de una verborrea anticomunista,
demonizó al PCE, encarcelando, torturando y asesinando a sus miembros,
sometiendo a algunos de ellos a juicios sumarísimos que carecían de cualquier
garantía mínima para que los encausados pudieran ser juzgados con equidad. El
gobierno franquista aplicó la ley retroactivamente, calificando de insurgentes a
los que se mantuvieron fieles a la legalidad constitucional. En esas durísimas
condiciones, el PCE se tuvo que reorganizar en la clandestinidad (Euskadi,
Galicia, Andalucía, Extremadura, Valencia, Navarra y Cataluña mantuvieron
organización), en el exilio (México, Cuba, Chile, Uruguay, Francia y África del
norte, además de la Unión Soviética) y en las cárceles (en las que había dirigentes
como Girón o Ascanio).
Al poco tiempo de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, el Secretario General
José Díaz muere en Tiflis, y es sustituido por Dolores Ibárruri, "Pasionaria".
El partido se iba reorganizando poco a poco y en 1943, Mundo Obrero, "Verdad",
"Unidad", "El Obrero" y "Nuestra palabra" se publicaban en diversas zonas de
España. De hecho, durante mucho tiempo, el PCE fue la principal, cuando no la
única, fuerza organizada contra la dictadura de Franco. Entre 1944 y 1948 impulsa
la lucha guerrillera, el llamado maquis, en la que el PCE sobrevaloró sus fuerzas o
minusvaloró las del gobierno franquista, y que terminó con la muerte de muchos
militantes comunistas y una dura represión sobre la población civil de las zonas
en las que actuaba esta guerrilla, que hizo perder apoyos en una población rural
que pasaba además graves dificultades económicas y muy manipulada por una
iglesia alineada inequívocamente en ese período junto a los gobernantes. Por
todo ello, el partido decidió abandonar la vía guerrillera en 1948, aunque algunos
focos se mantuvieran hasta 1952.
En 1947 se producen en el metal de Madrid y en las empresas textiles de Cataluña
los primeros movimientos reivindicativos, durísimamente reprimidos por el
franquismo. A partir de ese momento la situación vuelve a empeorar para los
comunistas, pues a la represión anterior se une la guerra fría, durante la cual el
gobierno dictatorial pasa a ser un importante auxilio en la política de los Estados
Unidos frente a la Unión Soviética, que es quien marca la línea del PCE. Siguiendo
la táctica leninista, el partido opta por combinar la lucha clandestina con el
aprovechamiento de los resquicios legales que el sistema permite: los comunistas
participan en los sindicatos verticales y en todas las organizaciones de masas que
existen (hermandades de acción católica, gremios...). En las elecciones de enlaces
sindicales de 1950 ya son elegidos numerosos obreros comunistas y otros
concienciados. Este movimiento dará origen a las Comisiones Obreras. Mientras
tanto Radio España Independiente, desde los Pirineos, emite para España la
visión del PCE.
El 12 de marzo de 1951 el PSUC llama a la Huelga General en Cataluña. En el País
Vasco, Navarra y Madrid se producen otras huelgas. A los obreros se les van
uniendo estudiantes e intelectuales, muchos de ellos ya pertenecientes a una
nueva generación crecida durante el franquismo. En septiembre de 1954 se
celebra el V Congreso del PCE. En él se establece la nueva táctica, en dos etapas.
En la primera se propugnaba la creación de un frente amplio que liquidara la
dictadura y formara un gobierno provisional. Este gobierno debería restablecer
las libertades democráticas, amnistiar a presos y exiliados políticos, y adoptar
medidas urgentes para mejorar las condiciones de vida de la población. Tras ello
se deberían convocar elecciones y desarrollar la democracia. En junio de 1956 el
PCE diseña su política de "Reconciliación Nacional". En ese momento, los
estudiantes cuentan con una fuerza creciente, el SEU se ha liquidado y empiezan
a surgir movimientos democráticos burgueses en el interior de España, algunos
de cuyos miembros procedían de sectores disconformes de la derecha, e incluso
de la propia Falange. A partir de esos momentos, la línea divisoria entre las dos
españas, va desplazándose y pasa a ser la que marca la postura ante las libertades
democráticas, en lugar del lugar ocupado durante la Guerra Civil. Para conseguir
aliar a todas las fuerzas democráticas se entiende que hay que cancelar
responsabilidades de la guerra civil y la posguerra.
En 1957 el PCE participa en los boicots que se producen en Madrid y Barcelona,
así como en las luchas obreras que se producen en Sevilla, Alcoy, Valladolid y
muy especialmente en las de los mineros de Asturias de marzo de 1958.
En enero de 1960 se reunió el VI Congreso del PCE, en plena crisis económica.
El salario real de los trabajadores había caído en más e un 40% debido a la
suspensión de las horas extra, primas y pluses. Los despidos eran cada vez más
frecuentes y el paro avanzaba. Pero estas dificultades alcanzaban no sólo a los
obreros, sino también a la pequeña burguesía, y a los comerciantes, afectados
también por la caída en el poder adquisitivo de la mayor parte de la población.
Santiago Carrillo fue elegido Secretario General, y Dolores Ibárruri presidenta.
La sustitución de Stalin por Jruschov al frente del PCUS y de la Unión Soviética
había hecho cambiar la política de todos los partidos comunistas. Pero además,
el PCE, siguiendo la estela del Partido Comunista Italiano va buscando una vía
autónoma y esbozando lo que se denominará eurocomunismo.
El VII Congreso (1965) y el VIII (1972) trazan definitivamente la línea que seguirá
el PCE, política que se concreta en la constitución en París con otros partidos y
personalidades independientes de la Junta Democrática de España el 30 de julio
de 1974, organismo clave en la transición española y más adelante en
Coordinación Democrática (la llamada "platajunta"), unión entre la Junta y la
Plataforma de Convergencia auspiciada por el PSOE.
Durante la “transición democrática”, el Partido Comunista de España (PCE), es legalizado, el 9 de Abril de 1977, presentándose a las elecciones con Carrillo como candidato.
Durante los últimos 30 años, desde que el 9 de abril de 1977, se legalizó el Partido
Comunista de España. Sus máximos dirigentes sucesivamente han sido, Dolores
Ibárruri, Santiago Carrillo, Gerardo Iglesias, Julio Anguita, Francesc Frutos, y
Gaspar Llamazares.

Dolores Ibárruri

Santiago Carrillo
Gerardo Iglesias

Julio Anguita

Francesc Frutos

Gaspar Llamazares

